De pencos y purasangres
Voces y ecos
Por Rafael Peralta Romero
Estamos de vuelta a la zoología política. La introdujo Francisco Javier García Fernández, dirigente del Partido de la Liberación Dominicana. No creo que alcance la intensidad de los gallos bolos (Juan Isidro Jimenes) y coludos (Horacio Vásquez) que protagonizaron el quehacer político en el primer cuarto del siglo XX.
Tampoco están de retorno -Dios nos libre- caprinos, palmípedos (acuáticos, terrestres y aéreos) ni ovinos. Ni siquiera el gallo colorado. Por ahora se trata de cuadrúpedos, sin incluir las recuas de Mon Cáceres ni el burro de Corides. Hablamos del mamífero que suele utilizarse como montura o animal de tiro.
No podemos pasar por alto un ente importante en nuestra fauna política. Me refiero a un león que recorre la selva en pro de un espacio perdido y se proclama vegetariano para ganar la confianza de inocentes criaturas del bosque. El león es un depredador implacable, aunque cuando envejece sus garras se embotan.
García Fernández fue específico cuando dijo que para derrotar al PRM (Partido Revolucionario Moderno) el candidato presidencial del PLD no puede ser un penco. ¿Y qué es un penco?, preguntan algunos. La palabra tiene varias acepciones, pero en el contexto usado por García se trata de un caballo flaco y maltrecho.
En el habla dominicana esa voz se refiere a un equino desmejorado. El Diccionario de la lengua española la pone como sinónimo de matalón y define este adjetivo así: "Dicho de una caballería: Flaca, endeble y que rara vez se halla libre de mataduras". Partiendo de esto, un penco no es caballo que llegue lejos.
García está de acuerdo en que para derrotar al PRM en los comicios de 2028, su partido debe presentar un candidato con la estirpe de "jinete pura sangre". Algo no está claro, pues el purasangre no ha de ser el jinete, sino la montura. Se intuye que García, frente al penco, se aprecia como un purasangre.
Lo dicho resulta una obvia referencia a la posible selección del señor Gonzalo Castillo para encabezar la boleta del PLD. Es visible que peor a sus limitaciones expresivas viene a ser el pesado expediente judicial que lo espera, pese a un cuestionado "No ha lugar" dictado por un tribunal "competente".
Aun así, Castillo es piedra de choque para los precandidatos del PLD. Quizá no solo Francisco Javier lo considere incompetente para terciar en una jornada contra caballos -y posiblemente yeguas- de superior condición. La dimensión zoológica de la campaña ha iniciado. Faltará la voz del narrador Simón Pemberton.


