Trato al recluso Maduro
Voces y ecos
Por Rafael Peralta Romero
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"En favor del prisionero Nicolás Maduro reclamo que se le dé el mismo trato que él dio a los miles de presos políticos en Venezuela". Coloqué hace unos días esta propuesta en Facebook y coseché respuestas dignas de darse a conocer. Pese a lo inespecífica de la expresión, las refutaciones se inclinaron a considerar que yo solicitaba castigos severos.
Las reacciones en favor de Maduro, guardado en una prisión de Nueva York, han señalado que mi petición conlleva aplicarle al dictador venezolano algo así como la Ley del Talión, que se sintetiza en la consigna "ojo por ojo y diente por diente". Pero no es así. De acuerdo con esa antigua norma, el criminal debe pagar su culpa en proporción al daño causado.
Quienes comentaron mi idea estiman que si se tratara al expresidente Maduro como él trató a los miles de presos políticos, sería una retaliación. Es decir, el trato sería cruel y desconsiderado, con irrespeto a su dignidad e integridad física. Las reacciones en contra de mi sencillo planteamiento dejan dicho que he pedido torturas para el prisionero.
Luis José Chávez, persona que aprecio y con quien tengo muchas coincidencias, escribió lo siguiente: "Lo que propones equivale en la práctica a la justicia aplicada en las cárceles dominicanas cuando los presos le dan la bienvenida a un recién llegado ya conocido como violador o abusador de niños bajo el coro: "carne fresca, carne fresca..."
Creo que, si al señor Maduro se le aplicara la Ley del Talión, no solo quedaría ciego y desdentado, sino totalmente desmembrado. Pero ese código ha sido superado por legislaciones modernas. Elsa Pena Nadal, amiga muy apreciada, reclama que al cautivo "... se les apliquen las penas acordes con el derecho penal moderno, las del derecho internacional y las de los EUA".
Antes que legislaciones positivas derogaran esta normativa, Jesús de Nazaret, en su célebre Sermón de la Montaña planteó superarla y enseñó a no devolver mal por mal, sino perdonar e, incluso, amar a los enemigos. Su doctrina propone sustituir la venganza por el amor, la generosidad y la perfección divina. (Mateo 5:38-42).
Una persona de apellido Galarza, que parece llevar el alma herida por lo que pasa con el dictador venezolano, expresa con descompostura propia del derrotado, que el trato que yo sugiero para Maduro lo quiere para los acusados del fraude en SENASA. Como los maduristas dominicanos creen que Maduro es un Francisco de Asís, entonces a los acusados de SENASA no debe pasarle nada.
Reitero que no quiero abusos de derechos para Maduro. Si tratarlo en la prisión como su "viejo gobierno de difuntos y presos" trataba a los opositores equivale a retaliación y crueldad, entonces que no lo midan con la misma vara, que aparten de él ese cáliz de amarguras, que no lo pongan a sufrir lo que él hizo padecer a miles de venezolanos.


