Ante todo, escritor
Voces y ecos
Por Rafael Peralta Romero
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.
Escritor es el nombre común para todo quien ejerce la función de escribir. Pero escritores, gestores culturales y maestros de ceremonias proclaman dualidades como: poeta y escritor, escritor y novelista, escritor y ensayista. Y con ella dejan en nebulosa qué es un escritor. Si se distingue entre escritor y novelista, queda dicho que el novelista no es escritor.
En otros casos, aplican a una sola persona todas las denominaciones incluidas en el oficio de escritor. Es decir, novelista, cuentista, poeta, ensayista, dramaturgo, filólogo, crítico, autor de libros para niños y jóvenes. Pienso que todas pueden convivir y expresarse para alimentar el ego de quien se trate, pero no hace falta.
Cuando se usan otras, la palabra escritor sobra. Puede ser guionista para comedias de televisión, autor de textos de anuncios comerciales, articulista de prensa, redactor de discursos para funcionarios o ejecutivos empresariales, cual que sea la actividad, se trata de un escritor.
A otro nivel, el autor literario podrá ser novelista, cuentista, poeta, ensayista, dramaturgo y su profesión se denomina escritor. Supongo que nadie coloca en sus documentos, en el renglón correspondiente a ocupación, ninguna de las anteriores. Mucho menos habrá de responder señalando todos los géneros por los que se inclina en el ejercicio literario, pese a citarlos en las solapas de sus libros.
La palabra escritor se basta para ensalzar a una persona. Me parece que es superior a todas las otras. No es preciso maridarla con las otras: novelista, poeta, ensayista. Es desarmónico y antigramatical. Quien usa locuciones como "poeta y escritor" incurre en pleonasmo. Quien es poeta, obviamente es escritor.
Poeta es un escritor de obras poéticas. Novelista es quien escribe novelas y si lo hace es escritor. Al escritor que crea obras dramáticas se le llama dramaturgo, aunque sobre esta palabra cae una niebla que la oculta. Ahora hablan de guionistas o teatristas. Todo artista literario es escritor y quien valora la obra también.
Lope de Vega, William Shakespeare, Franklin Dominguez, Manuel Rueda y Máximo Avilés Blonda fueron dramaturgos. Algunos de ellos produjeron obras en más de un género. Rueda, por ejemplo, fue además poeta, novelista y ensayista. Se impone la palabra escritor. Sola voz escritor contiene todas las formas de escritura de Pedro Mir: poeta, novelista, periodista, historiador.
Un escritor, por lo general, ha realizado estudios superiores, en muchos casos ajenos a su quehacer literario. ¿Es preciso insistir en que un poeta estudió microbiología, planificación eléctrica, curso de comando y Estado Mayor, riego por goteo, inseminación vacuna artificial?
Las profesiones paralelas que ejerce el escritor para ganarse la vida son antepuestas muchas veces, incluso en anuncios de una actividad literaria. La prensa trae ejemplos de que un ingeniero pondrá a circular un libro de poemas o un médico publica una novela. Se agrega una profesión que nunca ejerció, aunque la haya estudiado.
Cada persona tiene una preferencia para ser mencionado. Lo que no es prudente es la retahíla de funciones. Con dos puede bastar: poeta y ensayista, narrador y poeta, periodista y novelista. Si se impusiera el buen juicio, una palabra fuera suficiente: escritor, ninguna dice más. Es mi preferida.


